23 septiembre 2005

Peligrosos simplismos

Tanque británico incendiado tras el ataque del lunes.
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He estado pensando mucho a partir de la noticia del ataque al tanque británico (y todo lo que pasó antes con los dos espías, el video es estremecedor) sobre terrorismo y política internacional, y me ha venido al pelo esta interesante reflexión que hoy publica La Nación. La forma de tratar el tema en los medios, o por parte de algunos políticos, nos sume a todos en la espiral del caos y de no saber qué es realmente lo que pasa, o cuál es el problema de fondo.

Heinrich Heine, el imponente poeta alemán cuya inquieta vida terminó en París, les advirtió hace un siglo y medio a los franceses que no debían subestimar el poder de las ideas: “Los conceptos filosóficos alimentados en el silencio del estudio de un académico pueden destruir toda una civilización”. Desgraciadamente, nuestro acelerado mundo globalizado está muy lejos de adentrarse en la profundidad de ese profético mensaje, lanzado antes de que la idea fascista del Estado, la idea racista del nazismo, la idea clasista del marxismo y la idea fanática del fundamentalismo islámico inundaran de sangre el siglo XX y nos legaran su irracional ceguera en este comienzo de siglo.
La perversión de las ideas es el efecto más grave del terrorismo; Julio María Sanguinetti en La Nación (vía librodenotas)